6 maneras de bajar de peso mientras duermes

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Cuando duermes, tu organismo continúa trabajando, a veces con la misma intensidad que cuando estás despierto. Mientras duermes, se regeneran los músculos, se fortalecen las defensas, la vista descansa y se recupera capacidad visual, la piel se pone más bella por el cambio en la circulación, y la información que almacenamos durante el día se procesa y archiva.

El sistema digestivo y el metabolismo también cumplen funciones mientras estás dormido. Por eso, aunque bajar de peso mientras duermes pueda parecer descabellado, lo cierto es que hay algunas costumbres que puedes adoptar para facilitar a tu cuerpo la tarea de quemar grasas, y ayudarlo a hacerlo durante la noche. A continuación podrás conocer 6 de ellas.

1. Come carbohidratos solo al mediodía

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Los hidratos de carbono son todo un debate a la hora de bajar de peso. Quizás pienses que debes reducirlos todo lo posible, o tal vez hayas escuchado que no deben comerse por la noche. Esa última afirmación es cierta: si comes carbohidratos por la noche, no vas a quemarlos a esa hora, así que, mientras duermes, se convertirán en grasas.

2. ¡Come aguacate en la cena!

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La palta es deliciosa, tiene muchísimos beneficios y, aunque no lo creas, ¡puede ayudarte a bajar de peso por la noche también!

Este consejo tiene una explicación: el aguacate tiene triptófanos, al igual que el plátano, la ciruela y la piña. Este aminoácido esencial favorece un sueño profundo y la producción de proteínas y serotonina, por eso son aconsejados para que quienes buscan bajar de peso los coman por la noche. También podrías incorporar alguna de esas tres frutas como postre.

Los triptófanos están presentes también en la proteína animal, pero éstas son las mejores fuentes vegetales para encontrarla.

3. Baja la temperatura de la habitación

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De acuerdo con un estudio publicado en la revistas Diabetes, dormir en una habitación fría activa la “grasa marrón” en el cuerpo de los adultos. Eso significa que, de esa manera, se puede perder peso a un ritmo mayor que a altas temperaturas.

La grasa marrón es un tipo de tejido que es muy abundante en los recién nacidos y tiene como objetivo la producción de calor, pero que algunos adultos siguen teniendo en cantidades innecesarias.

Sin embargo debes tener cuidado: la temperatura ideal para dormir es de entre 15 y 18ºC. Si usas una temperatura más baja, dormirás menos profundamente y eso perjudicará el metabolismo nocturno.

4. Cena liviano

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Según la mayoría de los nutricionistas la cena debe aportar entre el 15 y el 25% de las calorías diarias. De esa manera, no tendrás hambre (lo que afectaría el sueño y en consecuencia el metabolismo nocturno), pero tampoco consumirás cantidades de nutrientes que no puedas procesar en el momento y que por eso se convertirían en grasas.

5. Cena más temprano

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El mayor problema de comer tarde es que esas calorías ya no sirven para ser gastadas ese día, por eso su consumo no tiene mucho sentido. Menos aun cuando consumes en la cena alrededor de la mitad de las calorías que ingieres en todo el día, algo que le sucede a muchas personas, sobre todo en países en los que la cena es la comida que se realiza en el hogar luego del trabajo y a la que se le da más importancia.

Lo ideal sería no comer nada tres horas enteras antes de irse a la cama.