9 Pasos para ser solidario durante todo el año

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1. Haz aportaciones solidarias

En cada ciudad hay un montón de proyectos solidarios con los que puedes contribuir, ya sea de forma puntual por que te coja en plena calle, o de forma permanente -asociándote o comprometiéndote- a aportar una cantidad fija como ocurre con los apadrinamientos.

Un dato interesante para los más desconfiados son las cómodas formas de pago que existen actualmente. En ellas puedes hacer los trámites desde casa mediante internet evitando así donaciones en mano (que te pueden preocupar por si no llegan a su destino).

2. Compartiendo, la felicidad es doble

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Por suerte, existen multitud de formas de ayudar a aquellas personas -que por circunstancias- a día de hoy viven en la calle, o en albergues.

Para aquellos que se lo pueden permitir, una fantástica opción es hacer una compra doble. Es decir, una para tí y otra para una persona o familia desfavorecida. ¿Qué mejor ayuda que la propia comida?

Otra opción -a menor escala- pero muy significativa es el café pendiente. El café pendiente no es más que dejar pagado en la cafetería un café de más para alguien que no tenga recursos para poder pagarlo. De este modo, hasta una persona sin recursos se puede tomar algo caliente a lo largo del día.

3. Contribuye con lo que puedas

A muchos de nosotros -aunque no lo queramos reconocer a veces- nos sobra ropa en nuestro armario. Se nos acumulan y acumulan prendas que no tiramos por pena, o simplemente por pereza, y se van apilando sin darle uso. Es más, muchas veces no sabemos ni qué hacen aún por ahí porque creíamos haberlas tirado ya.

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Existen muchísimas campañas solidarias que se encargan de la recogida de ropa usada que ya no queremos. Muchas veces, esas ropas están en perfecto estado y pueden ser vendidas en tiendas de segunda mano, con lo cual recaudan dinero en efectivo para la resolución de problemas sociales.

Donar ropa es una de las opciones más viables para las personas que aunque no disponen de muchos recursos, y pueden colaborar ofreciendo cosas que ya no necesitan o no usan.

Otra opción es donar libros que no lees, o que no te interesan demasiado, y entregarlos a librerias solidarias en las que lo recaudado se destina a proyectos sociales.

4. Participa ofreciendo tu tiempo

Para ayudar no hay excusas si realmente tienes voluntad de hacerlo, en el caso de que no tengas bienes materiales que aportar, o dinero para donar, siempre está la opción de colaborar físicamente ofrenciendo tu tiempo como voluntario en campañas como las de recogida de alimentos.

Si tu situación te lo permite, puedes colaborar regularmente con alguna ONG que trabaje con personas que lo necesitan como ancianos, niños, discapacitados, o personas en riesgo de exclusión.

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Tanto como de cualquier tipo de aportación económica necesitan de afecto. Estas personas tienen en ocasiones serias carencias afectivas, y de comunicación. Con tan solo permanecer a su lado, escucharle, y entenderlo, ya estarás realizando un gran trabajo. Tener una distracción que les haga olvidar por un momento la situación en que se encuentran te lo agradecerán.

5. Transmite la importancia de colaborar

El hecho de atraer mayor número de colaboradores es tan importante como la colaboración misma. Muchísimas personas están en disposición de colaborar, pero necesitan ese empujón que los haga decidirse.

Ese empujón puede producirse como consecuencia de una foto impactante, o una dura historia que les haga plantearse la crueldad del mundo, y decidan colaborar.

Por esto es importantísimo sensibilizar a través de redes sociales con mensajes que puedan llegar a viralizarse y atraer un buen número de personas.

Cuéntale a tu circulo de amigos qués es lo que haces, cómo pueden colaborar, y toda la información para hacerles ver lo importante de esta ayuda humanitaria. A veces, el tú a tú puede atraer a bastante gente.

6. Crea tu propia campaña benefica

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Si eres una persona decida y con don de gentes, seguro que puedes ser capaz de montar tu propia campaña benéfica. Esto se puede desarrollar a través de un sencillo mercadillo en tu ciudad, o en tu barrio si lo prefieres.

El trato cara a cara con las personas que conoces de toda la vida hará que seguro te ayuden en obras sociales de estas características.

Además, no debes darle mucha importancia al objeto que vendas, más que probablemente las personas que te compren no lo necesitarán, pero aún así querrán colaborar.

7. Voluntariado internacional

Por si te parece poco la ayuda a nivel nacional, siempre puedes afrontar un reto como el que supone irte a un país extranjero.

Los programas de voluntariado internacional son idóneos para vivir experiencias imborrables que te curtirán más que ninguna otra actividad como persona.

El tema de la disponibilidad no será demasiado inconveniente ya que se hacen en los peridos vacacionales de los participantes.

Supone un gran sacrificio perder unas vacaciones con tus amigos o tu familia en pro de ayudar a gente que lo necesita, pero seguramente, a tu llegada no te arrepentirás de haberlo hecho. Las emociones y las experiencias adquiridas harán que a tu vuelta seas la mejor versión de tí mismo.

8. La solidaridad engloba al medioambiente

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No toda la solidaridad se restringe al campo de las personas. Parece que hemos olvidado que solo somos personas humanas, y vivimos en un planeta llamado tierra que se está contaminando día a día por encima de sus posibilidades.

Aunque no cabe duda de que los grandes contaminantes son las empresas, todos debemos aportar en lo mínimo que se puede hacer, que es el reciclaje.

También puede incluirse como reciclaje la mencionada anteriormente recogida de ropa y la donación de objetos. Estas ofrecen la posibilidad de recaudar fondos o simplemente ser reutilizadas. Esto contribuye al mejor aprovechamiento de recursos y la coservación del planeta.

9. Donación de sangre, médula, y órganos.

Ante problemas de salud, los recursos económicos o los voluntariados poco pueden hacer. Cada vez son más los donantes de sangre, y es una gran noticia, pero la cosa se complica con circunstancias de mayor gravedad como donaciones de médula ósea u órganos.