Barrio mexicano busca la paz y convierte sus casas en un colorido mural

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Hasta hace pocas semanas, el barrio de Palmitas era un barrio mexicano más, violento y marginal. Sin embargo, todo ha cambiado desde que sus estrechas calles fueron objeto de un experimento del Gobierno ejecutado por un colectivo artístico local: ¿Cómo afectaría al barrio una mano de pintura? ¿Podría el arte ayudar a mejorar la situación de la comunidad? La respuesta es sí.

Hasta hace pocas semanas, el barrio de Palmitas era un barrio mexicano más, violento y marginal. Sin embargo, todo ha cambiado desde que sus estrechas calles fueron objeto de un experimento del Gobierno ejecutado por un colectivo artístico local: ¿Cómo afectaría al barrio una mano de pintura? ¿Podría el arte ayudar a mejorar la situación de la comunidad? La respuesta es sí.

El grupo Germen se encargó de convertir las 209 casas de la Colonia Palmitas en un gigantesco y colorido mural de más de 20.000 m2. Y algo ha cambiado en Palmitas, un barrio donde antes sus cerca de 1.800 vecinos se escondían al primer síntoma de conflicto y ahora defienden y pacifican cada esquina sin dudarlo.

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“Lo que hemos hecho ha sido pintar primero todo de blanco para hacer entender a la colonia que todos somos iguales y que buscamos la paz y estar bien”, explica Mibe, miembro del grupo Germen a cargo del proyecto. Desde el colectivo defienden el llamado ‘nuevo muralismo mexicano’ como herramienta para pacificar zonas conflictivas a través del arte, implicando de manera muy particular a los jóvenes.

De hecho, en el caso de Palmitas, la colonia no solo ha reducido la violencia sino que además se ha convertido en un foco de atracción turística para la ciudad de Pachuca, en la zona central de México. Aunque la vista panorámica es espectacular, las paredes interiores de las calles también están llenas de detalles y la transformación se acompaña con eventos de música, teatro y circo callejero.