BENEFICIOS DEL CICLISMO DE MONTAÑA

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TODO APUNTA A QUE EL CICLISMO, ESPECÍFICAMENTE EL DE MONTAÑA, ES LA MEJOR MANERA DE PONERSE EN FORMA Y MANTENERSE SALUDABLE. CONOCE LOS BENEFICIOS DE ESTA ACTIVIDAD SOCIAL Y DIVERTIDA QUE TE PERMITE EXPLORAR Y CONOCER PICOS, CIMAS Y CORDILLERAS MIENTRAS FORTALECES TU SISTEMA CARDIOVASCULAR Y CÓMO NO, TAMBIÉN TUS PIERNAS

Decía Albert Einstein que la vida es como la bicicleta, hay que impulsarse hacia adelante para no perder el equilibrio. Pero así como la vida se hace más emocionante gracias a los imprevistos altibajos, el punto de adrenalina en el ciclismo montañoso está en superar las pendientes -para asumir la inminente consecuencia de bajarlas- y los diferentes obstáculos que pone el empinado camino, mientras se disfruta del paisaje. Sé tu propio motor de cambio, transforma tus muslos, glúteos, abdomen y espalda baja, desarrollando habilidad, pericia y un excelente nivel cardíaco con tan solo tomar el manubrio y engancharte, cuesta arriba, a los pedales.

MEDICINA EN DOS RUEDAS

Luis Abraham es aficionado al MTB o ‘mountain bike’ desde hace unos 13 años y competidor a nivel nacional. Para él no es solo diversión y aventura, sino que no existe mejor doctor de cabecera que su bicicleta, porque allí es donde celebra sus alegrías y desahoga sus penas. Mentalmente, el bienestar es perceptible con tan solo montar unos 20 minutos, puesto que inmediatamente el cerebro se oxigena más, permitiendo pensar con más claridad, segregando hormonas y endorfinas que nos alejan de la depresión y de enfermedades psicológicas, trabajando como un antidepresivo natural. Como todo ejercicio que se realice al aire libre, ayuda a disminuir el estrés, aumentar la autoestima, garantizando además la satisfacción del reto y el desafío. Para el experto, el factor mental es determinante, sobre todo porque estimula la buena competitividad e invita a cada persona a superar sus límites personales, donde cada quien siempre puede más de lo que originalmente cree.

Además de servirle de psicólogo, lo que más le ayuda a Abraham a sentirse bien es que esta actividad es una de las más completas a la hora de prevenir dolores de espalda, proteger articulaciones y mejorar el sistema circulatorio e inmunológico. Si te subes a la bici de montaña de forma regular y con una intensidad moderada (al menos tres horas semanales esquivando baches y desniveles) reducirás considerablemente las posibilidades de sufrir un infarto, ya que el pedaleo en estas condiciones hace que el ritmo cardíaco aumente y que la presión arterial disminuya. Otras ventajas son que refuerza el sistema inmune y reduce el colesterol LDL, o colesterol malo, evitando con ello la obstrucción de los vasos sanguíneos, haciendo que la sangre fluya más limpia y de mejor manera.
También estimula pequeños músculos de las vértebras dorsales que cuesta trabajar en otro deporte y no afecta o sobrecarga las articulaciones o cartílagos, como muchos creen, obteniendo beneficios muy similares al de las carreras o la escalada sin afectar las rodillas. Un estudio reciente de la revista “European Journal of Epidemiology” determinó que las mujeres que montan bicicleta de montaña, y en general cualquier otro tipo, de forma vigorosa por más de 30 minutos cada día tienen un riesgo menor a desarrollar cáncer de mama. Por otra parte, los adolescentes que utilizan la bicicleta en terrenos montañosos son 48% menos propensos a tener sobrepeso en la adultez, siempre que el paseo sea lo suficientemente enérgico como para sudar y acelerar el ritmo cardíaco, y en este deporte ambos están asegurados.

 

RODANDO Y QUEMANDO

La bicicleta es de las máquinas más eficientes que se conocen, puesto que convierte calorías en combustible. Por eso, aclara Abraham, es tan poco común ver un competidor de nivel con sobrepeso, sobre todo en la categoría de montaña, pues cuando se toma en serio, y con la ayuda de una dieta moderada, es de las más eficaces maneras de perder los kilos de más. Dependiendo de la velocidad y el terreno, además de alcanzar la cumbre, podrás quemar entre 10 y 16 calorías por minuto, lo que es igual a unas 600 o 1000 por hora. La bicicleta de montaña permite quemar mucha más grasa porque, como se dijo anteriormente, permite aumentar aún más la frecuencia cardiaca y mientras el corazón va más rápido, o tiene más pulsaciones por minuto, más energía o combustible se necesita.
Con solo dos o tres horas a la semana puedes mejorar tu capacidad pulmonar hasta 20%, y por otro lado, conseguirás unas piernas de escalador: largas, delgadas pero muy tonificadas. Obviamente también incrementará tu fuerza muscular, trabajarás cuádriceps, pantorrillas y glúteos, así como también les darás resistencia y durabilidad a los tendones, sin ejercer carga en las articulaciones. Lo mejor, recomienda Abraham, es combinar las sesiones de bicicleta de montaña con una rutina de pesas en el gimnasio y algo de trote, para no acostumbrar el cuerpo a la misma actividad.

UNA PARA TODO

Alguien alguna vez dijo que el progreso debió haberse detenido después de la creación de la bicicleta, puesto que es de los pocos inventos que beneficia a quien lo usa sin perjudicar a otros. Sin embargo, la de doble suspensión representa el más importante avance del ciclismo del siglo pasado, porque les proporcionó a los entusiastas la posibilidad de llegar a lugares que en otro tiempo se consideraban inaccesibles.
Los ciclistas de montaña se enfrentan a una variedad de imprevistos, como la velocidad o la fuerza de la gravedad en los descensos, que aumentan las emociones pero que también pueden ocasionar caídas, dependiendo de cuán preparado se esté. Las montañeras están equipadas con ciertas características que ayudan a proteger de las demandas del terreno y absorber los impactos de las superficies irregulares. Cuentan con marcos fuertes y resistentes, están provistas, en muchos casos, de un sistema de suspensión que puede ser simple -solo dos horquillas delanteras, también denominadas rígidas- o doble; también tienen frenos más grandes para prevenir el desgaste en situaciones extremas y los cauchos son mucho más robustos para aumentar la tracción y la estabilidad, además el manubrio está mucho más cerca del cuerpo para incrementar el control.
Independientemente del modelo que se tenga, existen algunos trucos o recomendaciones para aumentar la estabilidad y el confort. Por ejemplo, en caminos muy rocosos ayuda sentarse más abajo con el cuerpo inclinado hacia adelante, por encima del manubrio, desplazando el peso a medida que se avance, para aumentar la confianza y también la velocidad, así el trayecto resultará más agradable. Si el sendero está mojado o fangoso, ve lentamente y poco a poco, en lugar de frenar en seco, manteniendo el control para no patinar, apoyando el peso en los cauchos delanteros para no hundirse. Las colinas por su parte presentan sus propios desafíos, dependiendo de la dirección, cuesta arriba es útil levantar el asiento para aumentar la fuerza del pedaleo. Mantener una cadencia constante evitará el desgaste y te ayudará a llegar a la cima. En la bajadita bombea los frenos en lugar de sostenerlos, inclínate hacia atrás en el asiento o levanta tus glúteos, para contrarrestar la fuerza de la gravedad.