Cinco cosas que cambió Tinder sobre la forma de ligar

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Ha impulsado un tipo de emparejamiento basado en la autosatisfacción, la libre elección, la autorrealización y la felicidad.

 

En sus más de cinco años de vida Tinder no solo ha logrado revolucionar el mundo de las apps para ligar, sino que también ha dado un vuelco a la forma de entender el enamoramiento. ¿Como? Acelerando el proceso. Así, tal como explica Francesc Núñez, director del Máster de Humanidades de la UOC y sociólogo de las emociones, la tecnología ha cambiado muchos de los protocolos del amor, pues los ha acortado y ha facilitado la posibilidad de encontrar pareja.

 

Así funciona Tinder (puedes saltarte este párrafo si ya lo has usado). Una vez que el usuario ha introducido sus datos personales y la foto de perfil, la aplicación le ofrece una lista casi infinita de posibles candidatos. Moviendo el dedo hacia la izquierda los elimina o descarta y moviéndolo hacia la derecha, muestra interés en él o ella. Además, los mismos perfiles que el usuario ve y valora lo juzgarán después a él o a ella. Si se da la coincidencia de que los dos han movido el dedo hacia la derecha se produce un match amoroso, que en realidad quiere decir que se han gustado mutuamente. A partir de entonces, la app permite que se pongan en contacto mediante un chat.

1. Si hay mucho, cuesta más elegir

«Tinder hace consciente al usuario de la posibilidad de escoger. Y esa sensación de poder buscar y elegir puede paralizarlo o incapacitarlo para tomar una decisión», según alerta Núñez. De hecho, según la neuropsicóloga Helen Fischer, nuestro cerebro solo puede escoger entre cinco y nueve alternativas diferentes. Más allá de esto, existe una «sobrecarga cognitiva» que comporta que por último no escoja nada.

«Aunque parezca que el usuario disfruta de libertad de elección, el mecanismo de estas apps une el hábito consumista en el videojuego virtual y hace que los usuarios se sientan poderosos ante la posibilidad de escoger pero que en realidad tengan muy poca capacidad de elección», considera Krizia Nardini, antropóloga e investigadora del grupo de investigación Mediaccions de la UOC sobre la paradoja en la elección.

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2. Miedo a perder oportunidades

El FOMO, el temor a perder «oportunidades amorosas» al escoger a una u otra persona como pareja, es básico en Tinder. Este miedo aumenta el éxito de la app y repercute en las formas de emparejarse. «La facilidad de escoger debilita la necesidad de vínculos fuertes, hace innecesarios protocolos muy largos de relación y afecta al proceso de seducción», afirma Núñez.

3. El juego de la ambigüedad

Aplicaciones como Tinder permiten, por un lado, el amor lento, jugar a la ambigüedad de sentimientos con la otra persona o personas ante la duda de escoger, entre el miedo a la soledad y el temor a crear demasiada intimidad.

4. El efecto fantasma

Otra de las consecuencias a las que puede dar lugar es lo que se conoce como efecto fantasma: desaparecer de la relación sin tener que lidiar con el dolor del otro.

5. El modelo onanista

Según el sociólogo de la UOC, aplicaciones como Tinder impulsan este tipo de emparejamiento basado en la autosatisfacción, la libre elección, la autorrealización y la felicidad.

El dato…

  • Más de un millón y medio de citas por semana en el mundo se tienen gracias a Tinder. Esta aplicación para ligar se extiende a más de 190 países; hay 26 millones de matches al día entre usuarios y acumula durante sus cinco años de vida más de 20 billones de coincidencias.