Cómo cambiar de hábitos… a mejor

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Para conseguir cambios importantes es mejor hacer pequeños ajustes de comportamiento que grandes sacrificios.

El psicólogo e investigador de la Universidad de Stanford, B.J. Fogg ha estudiado durante 20 años los cambios de los comportamientos de los seres humanos y sostiene que para conseguir cambios importantes es primordial hacer pequeños ajustes de comportamiento que grandes sacrificios. Lo primero es entrenar al cerebro para que tenga éxitos con pequeños desafíos que le generen seguridad para asumir metas más ambiciosas.

Su método lleva su apellido y se llama ‘Fogg Método’ y se ha creado a partir de los experimentos masivos que hicieron grandes empresas como google, Twitter o Facebook para conseguir que miles de millones de usuarios convirtieran el uso de sus servicios en hábitos automatizados. Lo hicieron mediante la tecnología persuasiva que ahora también se revela eficaz para que lo humanos automaticen hábitos y creen rutinas que los ayuden a perder peso, hacer deporte o a vivir con menos estrés.

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El Fogg método consta de tres pasos:

  1. El primero consiste en identificar exactamente tu meta. Qué quieres conseguir, perder un 10% de tu peso, ahorrar, reducir el estrés. Lo que sea debe estar bien identificado como objetivo a conseguir.
  2. El segundo paso es encontrar esos comportamientos fáciles de poner en marcha y que te acercarán a tu objetivo, sin que estos supongan un gran sacrificio. El psicólogo lo llama “pequeños hábitos” que te ponen en el buen camino. Para esto hace falta un trabajo de introspección para encontrar estos pequeños cambios que puedes ir añadiendo a tu vida sin violentar demasiado tus costumbres.
  3. Finalmente tienes que encontrar algo que ya sea un hábito en tu vida, algo que hagas cada día y sobre esa costumbre integrar el cambio de comportamiento que quieres incorporar a tu vida. Por ejemplo, si lo que quieres es comer cada día una manzana, puedes sacar una manzana y ponerla encima de la encimara mientras preparas tu café del desayuno. El psicólogo no dice que te la comas, simplemente que la pongas a la vista. Este experto asegura que junto a los hábitos que ya tienes integrados es más fácil introducir un cambio. Al final de tanto tener la manzana a la mano acabarás comiéndola: ¿Por qué no si es lo quieres? De acuerdo con el experto, este efecto dominó es muy común, y casi por inercia uno sacará la manzana mientras pone el café y acabará comiéndosela cada día sin que al parecer se haya violentado demasiado la rutina de cada mañana.

Las pequeñas victorias y los pequeños pasos ayudan a derribar de un modo consciente o inconsciente barreras que parecen infranqueables. Hay que empezar por los pequeños cambios.