Cómo prevenir el sarampión


El sarampión es una enfermedad que cualquier persona puede contraer y que se contagia de persona a persona, un virus que se contagia muy rápidamente y que puede convertirse hasta en epidemia si no se controla y se ponen medios para su prevención. Actualmente hay una vacuna, pero cuando no la había la sufrían un 90% de los niños. Por fortuna, hoy en día ya no es tan común.

El virus que produce el sarampión se contagia por medio del aire o por estar presente cuando una persona que lo tiene estornuda o tose. Es muy contagiosa así que hay que tomar todas las medidas posibles para que tu peque no se contagie. Aunque hoy en día haya una vacuna muy efectiva, hay que tomar otro tipo de medidas para evitarlo en su totalidad, especialmente si alguien en casa está pasando por esta enfermedad.

Síntomas

Entre los principales síntomas del sarampión está el catarro nasal, fiebre, decaimiento general, conjuntivitis, erupción en la piel, dolor de garganta o manchas en la mucosa bucal. La erupción puede comenzar en la miel pero después aparece en cualquier otro lugar del cuerpo, así que hay que prestar mucha atención para detectar lo antes posible éste o cualquier otro síntoma.

Cómo evitarlo

Para evitarlo, lo primero es estar al tanto del calendario de vacunación para ponerle al bebé todas las vacunas en el momento que le corresponde. Si vais a viajar al extranjero, infórmate de las medidas que toman en ese país para prevenir el sarampión por si necesitas alguna vacuna extra. Si alguien en casa tiene sarampión, ventila bien varias horas al día, desinfectando además todas las habitaciones. Para evitar el contagio en casa, procura que el bebé no esté en la misma habitación que la persona enferma, y si está en algún momento, el enfermo debe ponerse una mascarilla para que el virus no llegue al bebé.

No hay tratamiento

Cuando aparece el sarampión, no hay ningún tratamiento específico una vez que la enfermedad ya se ha manifestado, así que es importante tomar todas las medidas anteriormente citadas para poder prevenirla. El sarampión puede durar hasta dos semanas, y durante ese tiempo es recomendable que el pequeño beba mucha agua y esté en reposo todo el tiempo posible.