Dos niñas activistas consiguieron una gran promesa de su gobierno

Dos ninas activistas consiguieron una gran promesa de su gobierno

Dos niñas activistas

En el mundo, se producen y luego desechan entre 500.000 millones y 1 billón de bolsas de plástico por año. Eso quiere decir que se consume alrededor de 1 millón de bolsas por minuto.

Cada una de estas bolsas, que por lo general terminan en el mar o en otra parte de la naturaleza, tarda hasta 1000 años en degradarse, y en ese tiempo pueden suceder cosas terribles: los animales marinos pueden tragarlas y morir, o quedar atrapados en ellas, los tóxicos de ciertos tipos de plástico además pueden hacer daño a animales, plantas y personas, y además, en un momento tendremos tanta basura, que no habrá lugar en el mundo para nosotros.

niñas activistas
Por suerte, las generaciones más jóvenes están tomando conciencia de ello. Cuando los activistas se unen, pueden lograr grandes cosas, como detener la destrucción del manglar de Tajamar y otros paraísos naturales. Esta es otra historia que puede servirnos como ejemplo y lección de vida.

Isabel y Melati Wijsen son dos niñas que viven en la isla de Bali (Indonesia), y con tan solo 10 y 12 años emprendieron un proyecto muy ambicioso: acabar con las bolsas plásticas para siempre, al menos en su isla y en su país.

Dicen que los niños se aburren rápido, pero Isabel y Melati no lo hicieron: llevan más de tres años de trabajo, en los que formaron la ONG Bye Bye Plastic Bags, a la que han sumado a muchos niños más.

Dos ninas activistas consiguieron una gran promesa

Pero eso no es todo: esta ejemplares niñas han conseguido que el gobernador de Bali, Mangku Pastika, firme un acuerdo en el que se compromete a dejar de producir bolsas plásticas en 2018.

Isabel y Melati comenzaron desde actos sencillos como recoger las bolsas de la playa con sus amigos, pero pronto sus pequeñas acciones se transformaron en mensajes directos y contundentes que conmovieron a todo su país.

Disfrazadas con las mismas bolsas plásticas que recogen en su tarea ambientalista, ellas lo dicen de forma muy clara: las bolsas están por todos lados, y eso es malo para todos.

Su campaña creció poco a poco, en primer lugar convocando a otros niños y jóvenes que las acompañaban a recoger los residuos en la costa, pero pronto decidieron que debían hacer algo más.

Así fue como formaron una organización y comenzaron a convocar a más personas para que la campaña se expandiera, hasta lograr la promesa política que consiguieron.