Estos son los 6 venenos blancos que consumes

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1. Azúcar blanco

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En realidad el azúcar no está catalogada como un alimento. ¿La razón? No aporta nada que no sea energía momentánea al cuerpo.

Es un disacárido obtenido de la mezcla de glucosa y fructosa. A pesar de que tiene origen vegetal, al ser extraída de la caña de azúcar o remolacha, durante el proceso, pierde la fibra y proteína.

Además de cal viva, que elimina las vitaminas, también le ponen dióxido de carbono.

Cada vez que ingieres azúcar de manera desenfrenada lo único que estás haciendo es darle la bienvenida a una enfermedad lenta pero segura. Y no se trata solo del aumento de calorías.

Existe una mayor posibilidad de padecer:

  • Acné
  • Riesgo cardiovascular por los altos triglicéridos
  • Problemas de caries

2. Palomitas de maíz en microondas

¿Cómo hacen para que la grasa no se filtre?

Las personas los ingerimos en cada bolsa al ser calentadas. Pero, ¿qué nos provocan? Alteran el sistema endocrino y las hormonas sexuales.

El consumir este producto aumenta el riesgo de:

  • Infertilidad
  • Problemas de la tiroides
  • Debilitamiento del sistema inmunitario
  • Colesterol alto
  • Desarrollar tumores cancerígenos.

El problema no es que no te aporten ninguna sustancia buena para el organismo, sino que se adhiere una carga tóxica en la sangre.

3. Benzoato de sodio y potasio

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El benzoato de sodio es un polvo que se utiliza para preservar los alimentos de forma artificial. Tiene la potencia de un veneno cancerígeno.

Este se mezcla con ácido ascórbico y lo utilizan en productos como la sal de mesa y alimentos bajos en grasa. Su consumo puede desencadenar problemas de hipertensión, asma e hiperactividad.

4. Cloruro de sodio

Los granos que utilizamos en la cocina para darle un toque a las comidas no tienen nada que ver con la sal marina.

En realidad ingerimos cloruro de sodio y, cada vez que agregamos una pizca, las arterias pierden elasticidad. Esto provoca alteraciones en el corazón y en el funcionamiento de los riñones.

Es importante disminuir su ingesta y optar por sazonar con especias o sal marina.

De lo contrario, nos arriesgamos a sufrir problemas de respiración, riesgo de infarto, retención de liquidos, asma y posible osteoporosis.

5. Leche a base de soja

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Para que la soja sea buena para el organismo es necesario que pase por un proceso de fermentación adecuado.

El problema es que la mayoría de las industrias no venden leche orgánica, ya que la procesan con productos tóxicos.

Entre ellos encontramos el hexanol, que, además de reducir las defensas del sistema inmunitario, provoca complicaciones como:

  • Cáncer de mama
  • Deficiencia renal
  • Aumento de estrés y ansiedad
  • Descontrol en el sistema nervioso

Lo grave es que no solo sucede con la leche, también afecta a otros sustitutos a base de soja como la carne o el queso. Lo recomendable es beber leche de soja 100% orgánica.

6. Arroz blanco

¿Qué prefieres arroz blanco o integral? Por años hemos creído que el arroz blanco es más sano y hasta permite que el organismo deseche lo que no necesita.

Sin embargo no es el mismo de hace un par de siglos. En la actualidad someten el grano integral a un proceso de refinación con fines industriales para quitarle el germen, dejando en su mayoría almidón.

  • Esto provoca el aumento de glucosa en la sangre y riesgo de diabetes.

Para concluir, todo en exceso hace daño, pero es mejor estar informados sobre los pros y contras para reducir las cantidad de alimentos, o bien eliminarlos de nuestra dieta.

¡Tú decides!