Hábitos para tener una pareja feliz

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Existirá una fórmula para ser una pareja feliz como la de los cuentos o películas? ¿Habrá un secreto guardado bajo mil llaves para lograr la tan ansiada plenitud en una relación?

En este artículo te contamos algunos hábitos que puedes poner en práctica para que tu vida de a dos sea maravillosa.

¿Cómo ser una pareja feliz?

Es una de las “preguntas del millón” y la buena noticia es que existen diferentes técnicas o hábitos que pueden responderla.

Solo es cuestión de comprometerse y hacer lo posible para que la relación sea como deseamos. Echa un vistazo a los siguientes consejos:

1. Ir juntos a la cama

Esto quiere decir que le deben prioridad a la relación por encima todas las cosas. Ir a la cama al mismo tiempo es una actividad que refuerza los lazos y aumenta la complicidad.

En ese momento se puede aprovechar para hablar de nuestros sentimientos, nuestros miedos y nuestros proyectos.

Si en cambio uno de los dos se acuesta antes y cuando el otro llega ya está dormido, es más difícil que la situación sea propicia para conversar.

2. Tener intereses comunes

En el momento que os conocisteis probablemente os llamó la atención todo aquello en lo que congeniabais. Con el paso del tiempo quizás estos gustos o intereses hayan cambiado.

Uno de los principales problemas de las parejas actuales es que cada uno hace sus actividades sin compartir con el otro.

No es necesario que os gusten las mismas cosas pero sí que, al menos durante ciertos momentos del día, podáis estar juntos y disfrutar del tiempo libre.

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3. Saludar todas las veces que sean necesarias

Nunca son suficientes las demostraciones de afecto. No basta con decir “que tengas un lindo día” antes de salir para la oficina. Es fundamental el contacto físico.

Un beso o un abrazo cada vez que nos despedimos o nos encontramos puede mejorar la relación. Las parejas infelices no suelen saludarse en ningún momento de la jornada, ni siquiera después de haber pasado horas separados.

4. Pasar tiempo a solas

Cuando se ha formado una familia es más difícil conseguir algún momento para estar solos.

Si a eso le sumamos las obligaciones y las actividades cotidianas, cada vez son menos los espacios que tenemos a disposición para pasarlo con nuestra pareja y nadie más.

Debemos tratar de reservar, como mínimo, una hora semanal donde nada nos moleste.

Podemos cenar en un restaurante el viernes por la noche, dar un paseo por el parque o mirar una película en la televisión. Lo importante es que no haya otras compañías.

5. Evitar que las discusiones crezcan

¿Cuántas veces nos ha pasado que comenzamos discutiendo por algo pequeño y después se convierte en una pelea con gritos o llantos?

Esto sucede porque una cosa lleva a la otra como si fuese una bola de nieve que cada vez es mayor.

Debemos concentrarnos en el tema en cuestión y hacer todo lo posible por solucionarlo. Hay que ser objetivos y no “irse por las ramas”.

  • Por ejemplo si el problema es la falta de dinero no continuemos la disputa hablando de las relaciones personales, de los hijos, etc. (a menos que estén directamente vinculados al tema principal).

6. Expresar los sentimientos

A todo el mundo le gusta recibir elogios y piropos pero sobre todo si provienen de la persona que amamos. 

No importa cuanto tiempo hace que estáis juntos: tratad de vez en cuando de decirle algo bonito a la otra persona.

“Qué bien te queda esa corbata”. “Me encanta cómo te ha salido la cena”. “Hoy estás más guapo que de costumbre”. “Qué bonita estás con ese vestido”, etc.

7. Reír juntos

El sentido del humor es una de las claves para tener una pareja feliz. Se trata, sin dudas, de un instrumento fundamental que aumenta la complicidad entre ambos y que ayuda en situaciones adversas.

Reírse de cualquier cosa indica que la relación es sana, tiene cierta intimidad y que ambos miembros trabajan en equipo.

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8. Mantener la intimidad

Después de pasar por la etapa de “luna de miel” quizás la relación se desvíe un poco de la sexualidad. El paso del tiempo, la llegada de los hijos, los problemas o las obligaciones diarias nos alejan de la intimidad.

No obstante, podemos disfrutar de la intimidad de otra manera como, por ejemplo, durmiendo abrazados, compartiendo miradas cómplices, diciendo cosas bonitas, etc.

9. Pedir lo que se necesita

Es un error muy común creer que el otro debería saber de sobra aquello que queremos o precisamos.

Si bien es verdad que en una relación longeva se conocen los gustos e intereses de la pareja, tampoco podemos ser “adivinos”. Es fundamental entonces decir y pedir.

Esto significa no dejar nada al azar o a las suposiciones, ya que esto puede traer más problemas que soluciones.

Al hablar abiertamente sobre nuestras necesidades, nuestros sentimientos o lo que esperamos del otro no habrá malos entendidos.

Incluso podemos conversar sin problemas sobre temas un tanto “complicados” como el dinero, la familia política o la educación de los hijos.

10. Tener proyectos juntos

Hay que definir cuáles son las metas que se pueden lograr como pareja y también aquellas que, a pesar de ser individuales, necesitan el apoyo del otro.

Es muy importante hablar del futuro para establecer las fechas (aproximadas) en que se llevarán a cabo los proyectos más grandes como pueden ser casarse, tener hijos, mudarse o viajar.