Los alimentos más adictivos que existen

portada valor hamburguersa

 

¿Por qué los alimentos pueden generar una adicción?

Por-qué-los-alimentos-pueden-generar-una-adicción-500x334

Aquellas comidas que contienen una buena cantidad de grasas y azúcares son más adictivas en comparación con alimentos saludables como pueden ser las frutas y las verduras.

Una de las explicaciones de por qué el cerebro elige aquello más calórico es, básicamente, porque satisface el apetito más rápido y por más tiempo.

Además, estas comidas activan el sistema de recompensas de la mente de forma tal que las hormonas responden fijando su atención en ellas y no en otras.

Los alimentos con mayor porcentaje de grasas son más adictivos, incluso con efectos superiores a los de las drogas.

A diferencia de los productos naturales, los procesados provocan subidas drásticas en la cantidad de azúcar en sangre y activan ciertas áreas cerebrales relacionadas a las recompensas y al placer.

Este es uno de los motivos por los cuales al terminar de comer una hamburguesa o un chocolate nos sentimos más felices.

Tenemos la sensación de no poder parar de comer estos alimentos, cuando contamos con la capacidad para decirles que no. ¿Cómo? En primer lugar, dejando de comprarlos.

Si en casa tenemos opciones más saludables, el cuerpo, de a poco, las irá eligiendo.

Por ejemplo, llenar una cesta de frutas y ponerla en la mesa de la cocina nos llevará a elegir este tentempié natural y no un paquete de galletas.

Cuáles son los alimentos más adictivos

Ahora que comprendemos básicamente cómo actúa la comida en nuestro cerebro, vamos a profundizar en los alimentos más adictivos.

La idea es que, una vez reconocidos, podamos ir reduciendo su ingesta o al menos no elegirlos como primera alternativa.

1. Pizza

pizza1

Sin importar el gusto o variedad, esa combinación de masa con salsa de tomate y queso es altamente adictiva.

Más aún si se le añaden otros ingredientes como aceitunas, palmitos, tomates, champiñones, etc. La pizza tiene muchas grasas saturadas, hidratos de carbono y sodio.

Una porción de esta deliciosa comida rápida nos aporta demasiadas calorías.

Si, además, tenemos en cuenta que está hecha con harina refinada y sal, realmente sabremos por qué se nos hace imposible dejar de comerla.

2. Chocolate

Es verdad que un trozo de chocolate en las noches de invierno o las tardes de lluvia puede ser el aliado perfecto. Sin embargo, el problema reside en la confección de este dulce.

En la mayoría de los casos contiene grasas, azúcar y leche.

En cambio, los chocolates más puros (con mayor porcentaje de cacao) tienen beneficios para la salud aunque, por supuesto, menos sabor y menos adicción.

Esto significa que lo “malo” no es el chocolate sino los productos con los que se combina.

3. Patatas fritas

patatas-fritas-stevebott

Acompaña muchas de nuestras comidas, sobre todo las hamburguesas o los filetes y también están presentes en los “pica pica”. Abrimos un paquete de patatas fritas y, sin darnos cuenta, nos lo acabamos en un santiamén.

Cuando llegamos a casa con mucho apetito nos dirigimos al estante donde tenemos guardada una bolsa de este adictivo alimento salado.

La grasa y el sodio son los dos ingredientes que nos provocan las ganas de comerlas sin parar.

4. Galletas

Merece la pena aclarar que las galletas que horneamos en casa quizás no sean tan adictivas como las que compramos en el mercado, debido a los ingredientes que ambas incluyen.

En el caso de las manufacturadas en masa y que conseguimos en la tienda, tienen suficiente cantidad de azúcar y grasa como para convertirse en una adicción.

Si elegimos las galletas que tienen chocolate estaremos duplicando esa necesidad de devorarnos un paquete completo mientras miramos una película o leemos un libro.

Además los paquetes son muy llamativos, para que el cerebro fije su atención en ellas y no dudemos en comprarlas.

5. Helado

Helados-500x334

Es la comida favorita de miles de niños en el mundo y, por tanto, de los productos más consumidos. Además, ofrece una combinación de grasa y azúcares que la convierte en una adicción.

Cuando nos sentimos tristes, tomamos helado. Para festejar, tomamos helado. Cuando nos reunimos en verano, tomamos helado. Durante las vacaciones, es el postre por excelencia.

El cerebro relaciona este dulce con una recompensa y con la felicidad y por ello lo elige entre otras opciones.

6. Hamburguesas

Nuevamente nos referimos a las que compramos en un establecimiento de comida rápida, o bien a las que conseguimos en el mercado.

Cuando comemos una hamburguesa son muchas las zonas del cerebro que se “despiertan”, sobre todo si, además de la carne y el pan, incluye otros ingredientes tales como el queso o el jamón.

¡Y ni qué hablar cuando la acompañamos con una gran ración de patatas fritas! Esta ingesta aporta mucha más sal de la necesaria al día, así como también grasas e hidratos de carbono.

¿Las consecuencias?

  • Hipertensión
  • Colesterol
  • Enfermedades cardíacas

Por supuesto, sin olvidar la adicción. Ya no te alcanzará con una sola hamburguesa, sino que querrás comer dos o más.