¿Por qué no puedo concentrarme?

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Tanto el exceso de trabajo como un sueño deficiente pueden hacer que concentrarse en el trabajo sea una tarea imposible. Establece tus objetivos y optimiza el tiempo.

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Cualquier cosa te hace perder el hilo de una conversación; un pensamiento te lleva a dejar tu trabajo para imaginar tus próximas vacaciones, los descansos son cada vez más extensos y, al finalizar la jornada, te das cuenta de que no has cumplido ni con la mitad de las tareas asignadas…

¿Te está costando mucho prestar atención y concentrarte? Entonces lee este artículo donde te explicamos a que se debe.

¿Por qué me cuesta concentrarme?

Esta pregunta es tan habitual en la actualidad que vale la pena analizarla.

La falta de concentración o atención es un problema cuando necesitamos o queremos terminar alguna actividad, conseguir buenos resultados, irnos antes del trabajo, dar lo mejor de nosotros mismos…

Sin embargo, sucede día tras día, casi sin poder hacer nada para combatirla.

Para poder reducir la desconcentración como primera medida es bueno saber los motivos que la causan. Luego será más sencillo elegir un tratamiento o una técnica que “ataque” el desencadenante.

Sobrecarga de trabajo

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Cuantas más cosas tenemos en la lista de pendientes más complicado es centrarse en algo en particular. Si te concentras en las tareas que te restan no podrás prestar atención a la que estás haciendo en este momento.

Las jornadas laborales extensas (de más de 8 horas) son contraproducentes.

Hoy en día son muchas las empresas que contratan empleados a medio tiempo para que rindan más y tengan tiempo libre adicional. Al parecer, esta táctica funciona.

Poco descanso

A las horas de trabajo diario se le suman las actividades extra, como puede ser el estudio, el ejercicio, las relaciones personales, los quehaceres domésticos… ¿Cuándo dormimos?
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Es casi una utopía pensar en descansar 8 horas seguidas cada noche. Y eso puede ocasionar falta de atención y concentración. El cerebro está demasiado dormido como para centrarse en una tarea.

No solo deberíamos dormir lo suficiente, sino también cumplir con una rutina de sueño.

Esto quiere decir irse a la cama todos los días a la misma hora y programar el reloj para que nos despierte en el mismo momento cada mañana.

Asimismo, si tenemos la posibilidad de una breve siesta (de 1 hora máximo) sería fantástico para que el cerebro descanse un poco y se concentre en sus tareas.

Falta de motivación

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Tener un trabajo que no nos gusta, hacer actividades que no son para nada placenteras, no contar con una meta puntual o no recibir felicitaciones o agradecimientos por aquello que hacemos son causas muy frecuentes de problemas de concentración.

La mente necesita algo que la lleve a actuar, que la rete a mejorar, que le exija cambiar todo lo que hace “de memoria”.

Cuando nada nos llama la atención en la oficina o cada día es igual al anterior, es más probable que el cerebro desee “escapar” de esa situación y empiece a imaginar una playa, una película, una conversación con amigos o una salida de compras.

Trabajos repetitivos

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Al igual que sucede con los empleos donde no nos sentimos motivados, cuando las tareas diarias son siempre similares o idénticas, el cerebro se aburre.

Quizás al principio parecía algo interesante, un reto o un aprendizaje, pero ahora el trabajo se volvió monótono y rutinario.

Por ello la mente busca otras cosas con qué entretenerse. Puedes mejorarlo haciendo tus actividades de forma diferente.

Comenzar con lo último de la lista en lugar de lo primero, cambiar de lugar el escritorio, decorar la oficina con flores coloridas, o incluso buscar nuevos programas o formas de terminar tu trabajo.

Exceso de tecnología

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Si eres muy dependiente de las redes sociales o de tu teléfono inteligente es probable que sea difícil para ti concentrarte en tu trabajo.

Todos los objetos tecnológicos que nos rodean son una gran fuente de distracción. Cuántos más dispositivos tenemos, menos trabajamos, incluso si los utilizamos para “mejorar” el día a día.

Deja el móvil en el bolso o en un lugar alejado de tus ojos, no dejes la pestaña del Facebook o Twitter abierta en el ordenador y determina horarios específicos para revisar tus correos.

De esta forma tendrás menos “tentaciones” y realizarás tus tareas de una forma más eficiente.

Falta de ejercicio

Por supuesto que no hacer deporte está relacionado con tener problemas para concentrarte. La actividad física mejora la habilidad mental y la memoria.

Además, nos ayuda a relajarnos y a mantener el cerebro en forma. Por lo tanto, no olvides cumplir con la dosis de ejercicio semanal que tantos beneficios aporta.