Petting: el placer que no conocías

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Olvidate de lo convencional. Lo que te proponemos es una experiencia absolutamente diferente: vos y tu hombre se dedican a explorar el cuerpo del otro en un estado supremo de conciencia erótica, sin llegar nunca a la penetración. De eso se trata el petting (un término inglés que significa acariciar, mimar, besar): es una modalidad sexual que anula la preocupación por la performance y la presión de la imposición de un orgasmo “rápido y furioso”. “Esta técnica se olvida del después para concentrarse en el ‘acá y ahora”, asegura la psicoanalista Any Krieger, autora del libro Sexo a la carta.
En el último tiempo, los especialistas descubrieron el poder del petting. “En la intimidad, se puede disfrutar muchísimo sin llegar al coito: las parejas del pasado conocían este secreto que se fue perdiendo en el tiempo. Tenemos que recuperarlo porque esta modalidad redescrubre el sentido del misterio y de la expectativa”, asegura la psicóloga Beatriz Golberg, autora del libro Quiero estar bien en pareja.
Esta experiencia tiene mucho de juego, en el que la consigna es “prohibida la penetración”. Al dejarla de lado, se abren a nuevas posibilidades eróticas: vos y tu hombre van a descubrir otras maneras de excitarse que no conocían. Entonces, ¡manos a la obra!

Rumbo al éxtasis
El petting tiene que ver con ser creativos, con abrirse a las sensaciones y concentrarse solo en ellas. No existe un instructivo para esta modalidad sexual: la idea es explorar ese mapa erótico que es el cuerpo humano, tomándose el tiempo necesario para ingresar en un estado de placer absoluto. Es fundamental que estés muy atenta a lo que sucede en el momento.
No se trata de una carrera loca: relájate y sentí cómo el contacto de los cuerpos enciende tus sentidos. Toma conciencia de tu energía erótica: visualiza cómo asciende desde tu zona V, pasando por tu columna vertebral, hasta llegar a tu cabeza y dar vuelta por tu rostro, garganta, pecho y plexo solar, para volver a bajar a tu vagina y subir de nuevo, en un círculo cada vez más power.
Anímate a una movida novedosa para inflamar el deseo: recorre el cuerpo de tu hombre con tu aliento, luego con toques de labios secos y por último, con besos humedecidos. Demorate en las orejas, el cuello, la columna vertebral y los laterales del torso de él, desde la axila hasta la cintura. Luego, será el turno de tu compañero de enloquecerte de placer con sus labios.

 

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Alto voltaje
Creenos: el petting desata el deseo erótico de maneras no convencionales. Y la novedad hace que todo resulte más excitante. En ese contexto, hay piedra libre. “La propuesta es jugar. Por turnos, los dos pueden pedir lo que más les guste”, propone Goldberg.
No te reprimas: susurrá, gemí y expresate de la manera que sientas. Eso funciona como un combustible que te pondra más en llamas y, además, a él le va a resultar muy excitante. “La mirada también es clave para intensificar la conexión en la pareja”, asegura Krieger.
Concentrate en esas zonas del cuerpo a las que seguramente nunca les prestaste mucha atención. Besá, acariciá o masajeá  los talones de los pies, los antebrazos, los nudillos de los dedos o la parte de atrás de las rodillas.
Fundamental: guiá y dejate guiar. Colocá tu mano sobre la de él y mostrale qué caricias te gustan más. Después, pedile que te enseñe cómo quiere ser acariciado.