Pon tus piernas en alto cada día durante 20 minutos. ¡Los beneficios son increíbles!

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5 estupendos beneficios de poner las piernas en alto

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1. Reduce el edema en las piernas y los pies

El edema en las piernas y los pies se debe siempre a problemas de circulación de los cuales debemos conocer el origen.

  • En ocasiones, es causa de un problema renal, cardíaco, al sobrepeso, a efectos de alguna medicación o incluso a una dieta poco adecuada.

Es necesario conocer el origen y tratarlo. Más tarde, estos ejercicios caseros nos pueden ofrecer un fabuloso alivio.

  • Poner las piernas en alto favorece el movimiento de esos fluidos que obstaculizan una correcta circulación sanguinea.
  • A veces, pasar todo el día de pie hace que nuestros pies se hinchen.

Así, algo tan simple como descalzarte, relajarte y poner las piernas sobre la pared hará que la fuerza de la gravedad desinflame esas áreas problemáticas.

2. Alivia las piernas cansadas

Poner las piernas en alto es una de las mejores maneras para ayudar aliviar la tensión de las piernas, de los pies e incluso las caderas.

Estas tres áreas son las que más se resienten al final del día, así que este ejercicio con el que durante 20 minutos cambiamos el eje postural y liberamos toda tensión de estas zonas supone un notable alivio.

3. Mejorarás tus digestiones

Poner las piernas en alto es un ejercicio que entra dentro de lo que se conoce como “inversión activa”.

Cambiar esa postura donde, de pronto, los pies quedan en alto y la cabeza en el suelo nos ayuda, en primer lugar, a descongestionar los fluidos atrapados y, por último, a mejorar la digestión.

Favorecemos además la movilidad intestinal, algo que, a la larga, hará que absorbamos mucho mejor los nutrientes, que combatamos el estreñimiento y que recuperemos un adecuado bienestar interno que se nota por fuera.

4. Relajamos el sistema nervioso

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Esta postura nos ayudará además a mejorar nuestra respiración: retenemos más el aire y, poco a poco, favorecemos una inspiración y una espiración más lenta y rítmica.

Todo ello tiene un gran impacto en nuestro sistema nervioso: aliviamos tensiones musculares, sobrecargas y esa tensión que se concentra tan habitualmente en la zona del estómago, el cuello y las sienes.

5. Conseguimos una adecuada calma mental

Inténtalo, ponlo en práctica hoy mismo. Solo necesitas 20 minutos de tu tiempo, y lo primero que vas a percibir es un alivio físico que, al instante, relaja tu mente.

Esta postura favorece además una correcta oxigenación cerebral.

Esta nos invita, casi sin darnos cuenta, a meditar, a descansar la mente y a sentirnos más presentes, más conscientes de nuestro cuerpo para envolvernos de calma, de bienestar y de esa armonía perfecta gracias a esta postura.

A medida que vayas practicando esta sencilla terapia irás notando cada vez más beneficios.

¿Te animas a llevarla a cabo?