¿Qué tan sano es comer sushi?


La gastronomía japonesa ha ido ganando adeptos con el paso de los años, sobre todo cuando se trata de Sushi. No solo porque ofrece una presentación impecable, sino también porque es una comida rápida, deliciosa y fácil de transportar a cualquier sitio. Y sí, también es una de las opciones más saludables para comer fuera de casa, ya que basta con prestar atención a sus ingredientes (arroz, pescado, verduras y algas) para comprender que tiene la batalla ganada a las hamburguesas. Sin embargo, este capricho nipón tampoco es la panacea de la ‘healthy food’, y si buscas mantener la línea, hay algunas peculiaridades que deberías conocer antes de terminar con la bandeja.

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  • No son todos iguales: dependiendo del tipo de sushi que hayamos elegido, este será más o menos saludable. Por ejemplo, los nigiris (bolitas de arroz cubiertas por una lámina de salmón) son una fuente de proteínas, grasas saludables y carbohidratos de calidad, pero las versiones occidentales que incluyen cebolla frita, mayonesa y queso crema aumentan considerablemente las calorías del plato.
  • La sal y el azúcar ocultos: uno de los problemas que poca gente conoce sobre el sushi es que el arroz presente en los distintos rollitos está mezclado con vinagre, sal y azúcar para que mantenga esa textura pegajosa que le da su forma. De esta manera, cuando aumentamos el número de piezas, también lo hacemos de azúcares y sodio, lo cual acaba resultando perjudicial para la salud. ¿La solución? Hacer el sushi en casa para controlar mejor sus ingredientes.
  • Cuidado con los aderezos. Si bien es recomendable evitar la salsa Teriyaki (por su elevado aporte calórico), la salsa de soja es más beneficiosa, pero aún así esconde un poderoso inconveniente: su elevado aporte de sal por ración, cuyo exceso está relacionado con la aparición de múltiples enfermedades.

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Algunas de las ‘gurús del fitness’ como Kayla Itsines son grandes defensoras del sushi, e incluso lo incluyen, con moderación, en el menú semanal como parte de la dieta. En este sentido, la dietista- nutricionista Julia Jiménez Hens asegura que se trata de una comida muy completa en cuanto a su aporte de proteínas, carbohidratos y grasas saludables: “No es comida basura, y no debería ser tratado como tal. Pero es cierto que tampoco puede consumirse sin medida, ya que no deja de ser calórico y rico en almidones derivados del arroz”, explica.

La moderación, añade la experta, es clave para aprovechar sus beneficios. “El problema es que si no se controlan las cantidades se puede abusar del arroz blanco, que no deja de ser un carbohidrato refinado que eleva la insulina”, dice la nutricionista. Por eso, recomienda priorizar las piezas compuestas por pescado, vegetales y semillas frente a las que llevan arroz. “Además, si se cocina en casa, puede sustituirse por su versión integral o incluso por quinoa, consiguiendo un resultado mucho más nutritivo. ¡Y sin prescindir de su sabor!”, asegura Jiménez.