Si no sueñas, no aprendes

Si no sueñas, no aprendes

Soñar es más importante de lo que pensamos. De acuerdo con un grupo de científicos de la Universidad de Harvard, dormir o tomar una siesta después de aprender algo nuevo podría ayudarnos a memorizar el conocimiento adquirido, siempre y cuando soñemos. Según el estudio, si no sueñas, no aprendes y por ello las personas que al irse a la cama sueñan con realizar una nueva tarea, al despertar la hacen mejor que los que no duermen o los que no reportan ningún sueño asociado a la tarea aprendida.

A juicio de los investigadores, dirigidos por el Dr. Robert Stickgold, de la Escuela de Medicina de la universidad norteamericana, los sueños son una señal de que las partes inconscientes del cerebro están trabajando duro para procesar la información vinculada a la tarea. “Los sueños pueden ser un marcador de que el cerebro está trabajando en el mismo problema a muchos niveles”, acota el experto en el reportaje.
¿Para qué nos sirve esta información?, preguntarás. Pues, según los expertos, hay muchas maneras de aprovechar este fenómeno para mejorar el aprendizaje y la memoria. Por ejemplo, si estas en la universidad, podría irte mejor si estudias mucho antes de acostarte, o tomas una siesta después de haber estudiado por la tarde.

El sueño es una gran fábrica

Si alguien sabe de sueños es el neurofisiólogo y pediatra español Eduard Estivill. Para este destacado especialista, el sueño es una fábrica donde reparamos, restauramos y memorizamos lo que hemos aprendido durante todo el día. De hecho, la memoria se consolida cuando dormimos.
Es totalmente cierta la frase “lección dormida, lección aprendida”. Por ejemplo, si leemos un libro y dormimos bien, memorizaremos el 70% de lo leído y tan sólo un 30% si el sueño no ha sido reparador.
A nosotras, el Dr. Estivill nos tiene noticias: las mujeres tenemos un ritmo diferente de sueño:

En la pubertad, dos o tres días antes de tener la regla, durante el último trimestre del embarazo y en la menopausia padecemos insomnio, mientras que en el primer trimestre del embarazo dormimos como un lirón. El insomnio de la menopausia se debe al cambio de la temperatura corporal, a los típicos sofocos nocturnos.

Ahora sí… ¡Dulces sueños!