Stevia: La planta dulce a favor de la salud

Stevia-Valor-de-servir

Una pequeña planta de color verde oscuro se ha puesto de moda entre las más importantes cadenas procesadoras de alimentos, se dice que podría ser una herramienta efectiva contra la obesidad y la diabetes, y que además es el endulzante ‘más natural’ que pueda existir. Parece ser que la stevia llegó para quedarse en el mundo de los sustitutos de azúcar, no sin antes enfrentar la batalla de la incertidumbre de sus primeros años en el mercado.
La stevia es una planta de hojas verdes y de un tamaño relativamente pequeño, no produce frutos comestibles para el ser humano, pero su valor se encuentra en el endulzante que genera una vez que se le somete a diversos procesos para obtener su esencia, se trata de una sustancia que brinda un fuerte sabor dulce pero sin las calorías del azúcar.
Se dice que la planta se cultivaba y consumía de forma tradicional desde hace siglos por pueblos enteros en Sudamérica, hasta entonces había pasado prácticamente desapercibida debido al gran éxito del comercio de la azúcar durante los siglos XIX y XX, pero solamente hace una década la historia de la stevia tomó otro rumbo.

Con el aumento de las tasas de obesidad, sobrepeso y problemas de salud como la diabetes se desaceleró la era dorada de la azúcar, las autoridades de salud de los países desarrollados pronto comenzaron a modificar sus reglamentaciones para regular el consumo de alimentos altos en sustancias que pudieran afectar la integridad física de sus ciudadanos, se abría entonces la puerta para las sustancias artificiales y que en teoría fueran menos nocivas, iniciaba la era de los endulzantes y edulcorantes artificiales.

De pronto aparecieron nuevas compañías que comerciaban los saborizantes y endulzantes artificiales en casi cualquier producto, desde las bebidas, los productos de panadería y hasta las tazas de café; había iniciado una invasión que difícilmente iba a ser detenida por los grandes productores de alimentos con altas cantidades de azúcar.
Cierto, el consumo excesivo y prolongado de azúcar ocasionaba desde caries hasta obesidad mórbida, pero, ¿qué efecto negativos tenían esos nuevos endulzantes artificiales?

A LA CONQUISTA DEL MERCADO

La sola palabra ‘artificial’ pronto comenzó a despertar suspicacias entre los consumidores y los especialistas de mercadeo, no pasó mucho tiempo para que pronto se reportaran casos de enfermedades mortales relacionadas al consumo de productos como el aspartame, incluso se dijo que algunos favorecían diversos tipos de cáncer, leucemia y hasta malformaciones durante el embarazo.
No obstante las acusaciones, actualmente no existen datos concluyentes que puedan clasificar ese tipo de sustancias como ‘tóxicas’ o ‘nocivas a la salud’, aunque sí se ha logrado difundir el consejo de la moderación en su consumo para evitar cualquier eventualidad; por lo demás, el resto de los edulcorantes artificiales siguen contando con la aprobación de la mayor parte de las autoridades de nutrición y calidad en Europa y Estados Unidos.

Todas las acusaciones fueron sometidas a pruebas estrictas de la ciencia médica para deslindar cualquier responsabilidad y verificar si de verdad lo artificial era tan dañino, sin embargo lo único concluyente era que un debate se había abierto en torno a la salud alimenticia y la forma de procesar la comida no iba a ser la misma en adelante. La oportunidad de la stevia había llegado.

Se estima que en los últimos diez años la producción de la planta se ha establecido en un promedio de 30 por ciento anual, y para los próximos tres años se espera que la producción suba hasta un 50 por ciento en países como Estados Unidos, México y España.

El auge de lo ‘natural’ ha sido una de las principales causas de la popularidad de la stevia, además de que no eleva el nivel de glucosa en la sangre, no favorece directamente la obesidad y no causa caries.

Tales ventajas parecen darle un prometedor panorama a la producción de la planta, aunque aún queda un largo camino por recorrer.

Se estima que a pesar del boom de la stevia su consumo apenas supera el dos por ciento del mercado de endulzantes; junto con el azúcar, otros productos que llevan más tiempo en el mercado acaparan a los clientes por una mayoría y generan ganancias con las que los productores de la planta apenas sueñan.

Sin embargo, se ha logrado que empresas importantes a nivel mundial como Bimbo y Coca-Cola incorporen ciertos porcentajes de stevia (con diferentes fórmulas y sabor) en algunos de sus productos, dando un empuje publicitario importante a su utilización como alternativa ‘natural de endulzante’, además de un respaldo a su calidad como producto.

APARENTEMENTE INOCUA

Gran parte de las dudas de cierto sector hacia el stevia como producto tienen que ver precisamente con los potenciales daños a la salud, derivados principalmente de los procesos químicos a los que se somete a la planta para obtener su fórmula endulzante, es decir, las sustancias que se le añaden para cambiar su sabor, para conservarla y para adecuarla a los alimentos procesados.

La comunidad científica todavía está investigando los posibles efectos a la salud humana a causa del consumo de stevia, sin embargo el producto ya cuenta con el visto bueno de la Administración de Drogas y Comida de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
A nivel global la delantera en la producción y venta de stevia procesada le pertenece a Stevia Corporation, aunque en países como México, Paraguay y Brasil existen productores pequeños y medianos que se ven beneficiados con la popularidad de la planta y cuentan con sus propias marcas de endulzante que distribuyen incluso a niveles globales, o en el peor de los casos venden la propia planta cosechada y lista para ser procesada.
Lo cierto es que la última palabra la tiene el consumidor, ese que tendrá que valorar entre aspectos como su propia salud y su gusto para optar por una nueva alternativa de mercado u optar por lo tradicional.