¿Vas demasiadas veces al baño?

ir_al_baño

Lo más seguro es que no pongas atención cuando se trata de ir al baño. Después de todo, es algo que hacemos todos los días, como cepillarse los dientes o atarse las agujetas de los zapatos. Pero, ¿qué sucede cuando vas al trono unas 10 veces al día? Esa es otra historia.

Es común en los adultos, experimentar cambios a corto plazo en la frecuencia con la que debemos ir al baño, comenta Anish Sheth, M.D., gastroenterólogo de Princeton y autor de What’s Your Poo Telling You? Los cambios recientes en la dieta, por ejemplo, pueden ser un factor para que vayas al baño más seguido.

Pero, ¿y si el problema persiste o es recurrente? Esto podría tratarse de algo serio. Así que aquí están las respuestas a las preguntas más preocupantes y comunes al respecto.

¿CUÁNTAS VECES AL DÍA DEBERÍA IR AL BAÑO?

No hay un número exacto cuando se trata de visitar el retrete, para la mayoría de la gente esto puede ser entre tres veces a la semana o tres veces al día, comenta Jordan Karlitz, profesor asistente de medicina en la división de gastroenterología en la Universidad Tulane.

Sin embargo, esta es solo una guía: Lo más importante es descubrir cuándo experimentes cambios súbitos en tus patrones regulares.

“Si has ido al baño una vez al día por toda tu vida, pero ahora lo has hecho tres o cuatro veces diarias por las últimas dos semanas – aunque no tengas una diarrea explosiva – esto quiere decir que deberías ir al médico,” comenta el Dr. Sheth.

Pero, no me siento mal. ¿Qué es lo que está fallando? Si tus tripas han estado alborotadas los últimos días, examina tu dieta. Entre los culpables más comunes se encuentran el alcohol, la cafeína, la fructuosa y los endulzantes artificiales como el sorbitol, comenta el Dr. Karlitz.

También podrías notar una diferencia si te la has pasado comiendo alimentos fuente de fibra insoluble – como vegetales de hojas oscuras y harina integral – que suaviza la consistencia del excremento.

Si estás tomando un nuevo medicamento, este también puede ser un factor. Cualquier tipo de antibiótico puede cambiar el balance de bacterias en tu tracto gastrointestinal, asegura el Dr. Karlitz.

Pero si no has cambiado tu dieta o tu régimen medicinal, lo más probable es que hayas contraído una enfermedad que esté atacando tus entrañas, como un virus estomacal. Lo mejor es que dejes que esto pase.

Si tu patrón de excreción no regresa a la normalidad tras dos semanas – o cambia cada pocas semanas o meses – comienzas a experimentar dolor abdominal, sangrado, fiebre y nausea, visita tu médico, comenta el Dr. Sheth.

¿QUÉ ME HARÁ EL MÉDICO?

Los gases, la inflamación, el dolor de articulaciones, la fatiga y los fuegos son señales de una enfermedad celiaca, un mal autoinmune que se manifiesta cuando tu cuerpo reacciona de manera negativa al gluten – que puedes encontrar en el trigo, centeno y la cebada. Si tienes estos síntomas, tu doctor solicitará pruebas de sangre para buscar la enfermedad celiaca.

Si hay sangre en tu excremento, el doctor debería solicitar una colonoscopía, que busca señales de cáncer colorectal o desórdenes inflamatorios de intestinos en tu intestino grueso.

¿Saliste bien en tus exámenes? Podría tratarse de síndrome de intestinos irritables, que causan dolor abdominal, inflamación, gases, diarrea o constipación.

¿CÓMO DEJO DE IR AL BAÑO TANTAS VECES?

Primero, deja de consumir los alimentos más sospechosos. Lleva un diario de alimentación y anota todo lo que comes todos los días, además de los síntomas que experimentas, aconseja el Dr. Karlitz.

Si el culpable es la fibra insoluble, come más fibra soluble – la encuentras en avena, frijoles y manzanas – o adquiere un suplemento como Metamucil o Benefiber. La fibra soluble absorbe el agua y toma una consistencia parecida al gel que viaja por todo tu sistema, comenta Lee Baumann, M.D., autor de Clearing the Air: Art of the Bowel Movement . Esto se traduce en excrementos más firmes y menos frecuentes.

Si tu problema son los antibióticos, consume probióticos para restaurar el balance de bacterias en tu aparato digestivo. En 2012, una prueba concluyó que el consumo de probióticos puede reducir el riesgo de diarrea 42%. Encuentra un probiotico de tipo Lactobacilo como Culturelle.

Para malestares por virus estomacales, haz una dieta de líquidos hasta que todo mejore. Comer sólidos puede detonar una diarrea o empeorar tu deshidratación.

Si tienes síndrome de intestinos irritables lo más probable es que tendrás que experimentar con tu dieta. Poner más atención a lo que comes diario y tomar nota de los alimentos que parecen darte problemas. Entre los más comunes encontrarás los lácteos, vegetales crucíferos como la coliflor y el brócoli y los endulzantes artificiales. Aunque los alimentos varían mucho entre cada persona. Un estudio sueco demostró que la actividad física también puede ayudar con los síntomas del síndrome de intestinos irritables.